jueves, 18 de agosto de 2022

FLAMENCOS AL VUELO

Observar un bando de flamencos en vuelo es todo un espectáculo, así que vamos a la marjal de Alfafar, donde últimamente se ven algunos grupos de estas aves, a ver si tenemos suerte y podemos pillar algunos vuelos.

Aunque no eran nuestro objetivo, algunas gaviotas de audouin han pasado volando cerca de mi posición y también le he echado algunas fotillos.

 


lunes, 15 de agosto de 2022

CALANDRIA

La calandria común es un ave de pequeño tamaño, pero de aspecto robusto. Como sucede en otros aláudidos, en esta especie dominan los tonos marrones en el dorso y el listado oscuro. Destacan la cabeza grande, el pico grueso y unas manchas negras a ambos lados del cuello. Su vuelo, potente y con rápidos batidos de alas, incluye trayectorias ondulantes amplias y vertiginosas ascensiones. En vuelo se aprecian las alas negruzcas por abajo, con el borde posterior blanco.

Esta especie, ligada a ambientes esteparios, muestra una marcada preferencia por las grandes llanuras de cultivos extensivos de cereal y, en menor medida, por pastizales naturales, siempre que tengan una elevada cobertura herbácea. Desaparece en zonas de matorral o con presencia de arbolado.

La alimentación de la calandria común está basada en insectos, consumiendo también larvas, también consumen escarabajos, avispas, grillos etc., complementa su alimentación con lombrices, frutas tanto silvestres como de cultivos, de sus preferidas están las moras y los higos.

Cuando están en periodo de cría los polluelos son por lo general alimentados con insectos, cuando son independientes ellos mismos cazan sus presas desplegando sus alas.

El canto de la calandria común es hermoso, es variado y dicen que se parece al de la alondra, pero la diferencia es que esta especie lo emite con más fuerza y es mucho más áspero suena algo así chirrrr oklitrr, produce notas variadas y se le denomina un ave con un canto melodioso ya que tiene la capacidad de imitar a otras aves.

Aunque resulta una especie abundante en el interior peninsular, parece encontrarse en declive en las últimas décadas. Sus principales amenazas están relacionadas con la alteración de los ambientes esteparios, principalmente por la intensificación agrícola (uso de productos químicos, empleo de variedades de cereal de ciclo corto, eliminación de barbechos y baldíos, roturación de rastrojos…), la expansión de los cultivos arbóreos y la reforestación de terrenos marginales y agrícolas. Está considerada “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

 



jueves, 11 de agosto de 2022

BUSCANDO AL TORCECUELLO

Hacemos sesión en el hide del mas del Jutge, porque parece ser que una pareja de torcecuellos se ha instalado por los alrededores del hide.

Este pícido de pequeño tamaño posee un aspecto característico y notables singularidades morfológicas que lo diferencian de los restantes componentes de la familia, dentro de la cual constituye una subfamilia independiente. En contraposición a los contrastados coloridos de otros pájaros carpinteros, el torcecuello luce una librea muy críptica, de color pardo grisáceo y profusamente manchada de punteados y barrados, que recuerda inmediatamente a la de los chotacabras o las rapaces nocturnas. La especie no presenta apenas dimorfismo sexual y su aspecto general resulta bastante diferente del de otros pícidos, pues recuerda en ocasiones al de un paseriforme, ya que suele deambular a saltos por el suelo, prefiere posarse en ramas horizontales (en lugar de hacerlo por los troncos) y carece de algunas de las características propias del grupo, como las rígidas rectrices (sustituidas en su caso por largas plumas blandas) y el fornido pico para perforar la madera, algo que el torcecuello jamás intenta. Sin embargo, conserva los hábitos trogloditas y una larga lengua con la que asalta los hormigueros.

Por si fuera poco, cuando se siente amenazado, tiene la habilidad de erizar las plumas de la cabeza y mover el cuello (de ahí su nombre), imitando los movimientos y el siseo de una víbora.

Aunque lo oímos y estuvo varias veces por los alrededores, en ningún momento llego a entrar al escenario; así que todas las fotos que le pudimos hacer, muy lejanas, con recorte y de muy poca calidad.

Una pena que no se acercara más porque era una muy buena oportunidad para fotografiar a una especie realmente interesante y muy difícil de observar.

Además de la presencia testimonial del torcecuello, pues muy poca actividad de aves, como suele ser habitual en los hides en verano; alguna curruca cabecinegra, verdecillos, algún carbonero común y los habituales capuchinos.