sábado, 22 de marzo de 2014

MIRLO COMUN

El mirlo común es un ave paseriforme de la familia Turdidae. Es un ave de tamaño medio y de aspecto inconfundible, sobre todo los machos. Estos lucen un color negro intenso que contrasta fuertemente con el anillo ocular y el pico que son de color anaranjado. La hembra es marrón oscura y pico amarillento parduzco.
Es un ave muy extendida y habitual, tanto en el medio natural como en nuestros parques y jardines, lo que ha hecho que también sea  de las más populares y conocidas.
Exhibe un vuelo ágil y directo, frecuentemente a baja altura, entre matorrales y zonas de vegetación enmarañada. Posado en el suelo, anda a saltos, y cuando se para muestra una pose muy erguida.  
El canto de los mirlos es realmente llamativo por su variedad melódica, amplio repertorio y capacidad de improvisación.  De hecho se considera uno de los cantos más bellos de las aves europeas. 
Tiene un reclamo de alarma particular, compuesto por una sucesión de notas agudas, emitidas de forma acelerada y subiendo de tono. Cuando se levanta espantado, lanza un cacareo muy característico. 
Ocupa un amplio abanico de ambientes, incluyendo zonas forestales, sotos fluviales, zonas agrícolas, matorral mediterráneo y parques y áreas ajardinas del interior de los núcleos urbanos. En la albufera de Valencia es común y sedentario tanto en la devesa como en las zonas de huerta (campos de naranjos sobre todo) de los pueblos de la periferia del parque natural. 
Se alimenta principalmente de insectos y lombrices, aunque también consume diversos frutos, sobre todo en otoño e invierno. 
El periodo de reproducción se prolonga de marzo a julio, con posibilidad de realizar dos o tres puestas anuales (ocasionalmente hasta cinco)




































lunes, 17 de marzo de 2014

SERRA DE LES RABOSES

Aunque la serra de les Raboses queda estrictamente fuera de los límites del Parque Natural de la Albufera, estos pasan por su misma falda y su conocimiento se me antoja indispensable por las inmejorables panorámicas que se obtienen del parque natural desde tan magnifica atalaya.
La montaña de Cullera, o serra de les Raboses como popularmente se la conoce, es la única elevación importante del término municipal de Cullera. Se eleva sobre su casco antiguo, al sur, donde alcanza su máxima altura de 233 metros, luego va descendiendo progresivamente según se dirige al norte hasta acabar en el mar Mediterráneo, en la zona del Faro de Cullera, en forma de pequeños acantilados.

 

Esta montaña destaca por su situación geográfica, desde la cual se controlan todos los alrededores, por lo que siempre estuvo habitada y utilizada como atalaya, hecho constatado por el castillo de origen musulmán que mora en sus alturas.
Esta característica también ha sido su perdición. Su privilegiado enclave a orillas del mar Mediterráneo ha hecho que la salvaje especulación urbanística casi haya acabado con ella. Así por sus laderas se desparraman incontables chalets y segundas residencias que materialmente perforan la roca y son un perfecto ejemplo de urbanismo depredador y turismo mal entendido.
La vegetación de la montaña es escasa, reduciéndose a grupetes de pinos aislados, matorral mediterráneo  y a unos tipos de cactus llamados chumberas. 
Desde sus alturas podremos divisar toda la llanura litoral de l´Albufera,  gran parte del marjal de Sueca y Sollana, la devesa del Saler y pequeños enclaves cercanos como el Cabeçol o la bassa de Sant Llorenç. 
Esta montaña también es buena para ver paseriformes y rapaces.
Afortunadamente, el ayuntamiento de Cullera ha señalizado una bonita ruta ecoturística (denominada PR-CV 336) que recorre los lomos cimeros de la montaña desde el castillo hasta el faro en el extremo opuesto.




Recorrido por los lomos cimeros del PR-CV.336 marcado con GPS

Cullera desde el castillo musulman
Cullera y los llanos litorales
Serra de les Raboses
Costa de Cullera desde lo alto de la sierra
Marjal de Sueca, devesa de la Albufera y mar Mediterraneo
Lomos cimeros de la sierra
Urbanismo depredador
Marjal de Sueca
Marjal de Sueca
Bassa de Sant Llorenç
Playa de Cullera y Serra de les Raboses al fondo


domingo, 9 de marzo de 2014

CHARRAN PATINEGRO

El patinegro es uno de los charranes más abundantes y más fácilmente identificables de los que pueden observarse en nuestras costas.
Es un charran de un tamaño entre mediano y grande. Presenta las partes inferiores blancas y las superiores de gris pálido uniforme. Posee un pico largo de color negro con la punta amarilla. La forma de la cabeza es plana y alargada y en ella resalta el capirote negro con una cresta hirsuta y conspicua, que da un aspecto de moño despeinado.
Su hábitat son las playas, costas y el litoral en general. Pesca cerca de la orilla y no le importa la presencia humana, incluso utiliza los elementos de señalización de las costas para sus múltiples incursiones aéreas. 
Se alimenta casi exclusivamente de peces  de 9-15 centímetros. Ingiere de manera ocasional  pequeñas gambas e, incluso, gusanos marinos y pollos de limícolas. Su principal método de captura consiste en localizar la presa cerniéndose sobre el agua a bastante altura, y lanzarse en picado para zambullirse en su busca. 
Son reproductores estrictamente coloniales, formando colonias particularmente densas, con una media de entre cinco y siete nidos por metro cuadrado. 
Todas las poblaciones de esta especie son migradoras, regresando a las colinas de cría entre febrero y mayo. 
Durante el periodo reproductor solamente se le puede hallar con regularidad en el delta del Ebro y la albufera de Valencia (Raco de l´Olla). La población española supone además un 4% del total europeo, y su instalación como reproductor en nuestro territorio es relativamente reciente (desde 1971 en el delta y desde 1993 en la albufera).