Cormoranes descansando en posaderos en la desembocadura del Barranc de Carraixet a la altura de Port Saplaya.
Es todo un clásico la estampa de los cormoranes posados y con las alas extendidas, y eso es debido a que, aunque sean aves acuáticas, carecen de un plumaje totalmente impermeabilizado, por lo que, tras sus zambullidas en busca de peces, tienen que abrir y extender sus alas para conseguir que se sequen.
Llegamos a ver a un ejemplar con el típico plumaje nupcial, que consiste en un collar de plumas blancas en la zona del cuello y la coronilla junto con una mancha blanca en la pantorrilla que contrastan fuertemente con el color negro del resto del plumaje. La pena es que siempre estuvo muy lejos y fuera de la distancia para foto, pero volveremos en unos 10-15 días a ver si podemos fotografiar algunos ejemplares con este plumaje tan llamativo.
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