Volvemos al
Garbi, pero está vez ascenderemos desde Segart por la ruta de las cadenas y posteriormente,
bajaremos por el G.R.10.
La ruta de las
cadenas es un pequeña vía ferrata de dificultad K1 que asciende por una de las
canales del imponente paredón del Garbi entre cúmulos de enormes rocas de
rodeno y que está equipada con cadenas y cables para facilitar el paso en
tramos estrechos y de cierta verticalidad. Se recomienda ir equipados, aunque
gente con habito de hacer montaña la puede hacer sin excesivos problemas,
aunque ya es algo a valorar por cada cual. Hace años estaba marcada y formaba
parte del G.R.10, aunque debido a las evidentes dificultades técnicas, ahora
mismo está des homologada como parte de este G.R. Solo por el recorrido de este
tramo el nivel de la ruta es bastante más alto del que se deduce por los datos
del recorrido (solo 8 km y unos 500 metros de desnivel).
La bajada por
el G.R.10 también tiene un tramo inicial con mucha pendiente e incómodo de
caminar en el que se cruzan dos pedreras, aunque una vez superadas el camino ya
se convierte en un cómodo sendero.
El acercamiento
a la cima del Garbi muy fácil y cómodo con unas vistas muy hermosas
sobradamente conocidas. Como curiosidad añadida la presencia de una pequeña
comunidad gatuna que sobrevive de la caridad de los visitantes en el inicio del
primer espolón rocoso de la cima. Es de destacar el aspecto saludable de todos
ellos y la belleza de un par de gatos medio persas con unos profundos ojos
azules.
Recomiendo para
hacer esta ruta usar GPS pues nos encontraremos muchos cruces de sendas sin
señalizar y no es fácil adivinar cual es la correcta. Damos fe de ello pues
nosotros mismos nos equivocamos en 2-3 ocasiones, aunque con GPS es muy fácil
darse cuenta del error y poder rectficar.
Como cada vez
que salimos de ruta procuramos chequear las especies de aves que vamos
encontrando y si la cosa se tercia intentamos hacerles alguna fotografía. Así
pues, hemos reconocido a algunas especies interesantes como la oropéndola, el
chochín, el reyezuelo listado, el roquero solitario, el colirrojo tizón, el
avión roquero, el ruiseñor común y el abejaruco, junto con otras más habituales
en el medio mediterráneo como jilguero, verderón, verdecillo, mirlos, curruca
cabecinegra, pinzón vulgar, herrerillo capuchino, gorrión común, etc.
En cuanto a
fotografía solo hemos podido pillar un chochín en lo alto de un pino, pero
pocas fotos y de calidad regulera. Del intento con el reyezuelo nada de nada,
llegamos a verlo, pero no se puso a tiro en ningún momento.