El lagarto
ocelado es el reptil más grande de Europa y destaca por su espectacular patrón
cromático, que varía drásticamente a lo largo de su vida. Su principal seña de
identidad son las hileras de llamativos ocelos de color azul intenso situadas a
ambos lados de los flancos.
Mide
normalmente unos 15 cm del hocico a la cloaca, pero han llegado a medirse
ejemplares hasta de 23,5 cm. La cola es 1,5 a 2 veces mayor.
Es una especie
típicamente mediterránea. Se distribuye principalmente por el suroeste de
Europa, abarcando la Península Ibérica, el sur de Francia y el noroeste de
Italia. Habita en una gran variedad de ecosistemas, prefiriendo zonas con
matorrales, bosques ralos y áreas de cultivo tradicional.
Desgraciadamente
se ha podido constatar en las últimas décadas un proceso de franco
declive generalizado en las poblaciones de esta especie, que está
estrechamente ligado a las alteraciones de su entorno, provocado por múltiples
factores:
Destrucción
y fragmentación del hábitat: La transformación de los campos, el abandono
de los cultivos tradicionales y el aumento de las infraestructuras viales han
mermado su entorno natural.
Uso de
fitosanitarios: Los pesticidas y plaguicidas empleados en la agricultura
eliminan los insectos y artrópodos que componen su dieta básica.
Presión
cinegetica: Es blanco de numerosos predadores tanto rapaces como mamíferos.
Mortalidad
no natural: Su temperamento confiado y su necesidad de asolearse los
convierten en víctimas frecuentes de atropellos en caminos rurales y
carreteras.
Realmente ya es
muy difícil ver a esta especie por el campo, personalmente mis encuentros con
esta espectacular especie se pueden contar con los dedos de una mano, así que
esta mañana que nos hemos encontrado con uno de ellos, hemos disfrutado de lo
lindo.