Vallada es un histórico municipio de la comarca de la
Costera enclavado en el valle de Montesa a los pies de la Serra Grossa. El
término posee unas características geológicas especiales y una fauna y flora
muy singulares.
El objetivo de la ruta es ascender al Peñon de Vallada
(649 m), que es una majestuosa roca abrupta y vertical en cuya parte superior
hay una cruz metálica. Aunque desde la población parece que la cumbre sea
inaccesible por la verticalidad de sus paredes, por la parte de atrás si tiene
un acceso, aunque tampoco es fácil. Al principio el sendero asciende entre
maleza, pero después se vuelve directamente rocoso y por momentos tendremos que
hacer pequeñas trepadas usando las manos y para la gente con vértigo o más
insegura en todo el tramo rocoso hay un cable de seguridad.
Para no ir y subir al peñón sin más haremos un
interesante recorrido circular por lomas cercanas que confiere a la ruta un
valor añadido. Así pues, también subiremos al Tossal (724 m) y pasaremos por
las ruinas de su castillo (525 m).
Al final ha quedado un recorrido bastante majo (de
unos 10 km y unos 550 metros de desnivel). El entorno es bonito con buenas
áreas arboladas y magníficas vistas desde todas las cumbres visitadas.
A pesar de no ser una ruta muy larga, es de cierta
dureza, pues todas las subidas y bajadas son muy abruptas y de mucha pendiente.
Tal y como me está pasando en las últimas excursiones
apenas detecto cantos de pájaros, supongo que será porque no es la época
adecuada. Nada más aparcar en el parking del “Paraje de las ermitas” en las
afueras del pueblo, pude oír el canto de agateador, pito real, pinzón, mirlo,
carbonero común y garrapinos, curruca cabecinegra, escribano montesino y alguno
más, pero fue como el canto del cisne, pues cuando empezamos a andar los cantos
desaparecieron y apenas recuerdo oír al arrendajo, al agateador y la curruca y
eso que pasamos por sectores muy boscosos y bien conservados. Y otra cosa, este
parking es de pago y la maquina no devuelve cambio ni acepta tarjetas, así que
conviene llevar los tres euros que cuesta el aparcamiento en monedas sueltas
para no enredarnos en este trámite, pues aparcar fuera de aquí parece
complicado.