Aunque un ecosistema árido y casi desértico como los Monegros no parece el mejor biotopo para una rapaz forestal como el azor, la existencia de sabinares dispersos y la gran abundancia de presas, sobre todo conejos, abre una ventana de oportunidad para que también aquí prosperen tan magnificas rapaces.
En la misma sesión, una pareja de azores entraron a beber y darse un buen baño.
Uno de ellos, creo que el macho, coincidió con un milano real y aunque no sean amigos, la necesidad hace milagros y al final, tras alguna postura intimidatoria, compartieron la charca en paz. Se respetaron y cada uno se dedicó a los suyo, aunque sin acabarse de fiar el uno del otro y mirándose un poco de reojo.





















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