Nos acercamos a la sierra Calderona, en concreto a las cercanías de Beselga, para ascender a la Penya Roja, una modesta elevación de apenas 490 metros de altitud, pero que depara buenas perspectivas del sector oriental de la sierra y para ello usaremos algunos de los muchos senderos señalizados que hay por esta zona: el SL.CV-69 “El Blanquissar”, el SL.CV-23 “Senda Tanca” y el PR.CV-369.
Este sector de la Calderona es de los mas frondosos de toda la sierra al estar en la vertiente de umbría y no haber sufrido incendios significativos estos últimos años.
Aunque los datos de la ruta no parecen gran cosa (unos 10 km y unos 550 metros de desnivel), el acceso a la cumbre se hace a través de una subida mantenida con gran pendiente de unos 200 metros de desnivel que se suben del tirón, sin un solo descanso.
La bajada por el barranco Linares es una delicia y tras un primer tramo de bajada abrupto y empinado, el sendero se nivela y disfrutaremos de un bello bosque mediterráneo de gran calidad.
Como no podía ser de otra manera, las aves han sido las protagonistas del día con especies muy interesantes: chochín, reyezuelo listado, papamoscas gris, ruiseñor común, herrerillo común, agateador, tórtola europea, mito, curruca capirotada, etc. Sin embargo, lo mas sorprendente ha sido cruzarnos por el camino con un bello ejemplar de corzo.
Aunque no disponíamos de mucho tiempo de sobra, le he dedicado unos veinte minutos a buscar reyezuelos y al final si he podido hacerles un puñado de fotos decentes, aunque como ya he dicho en alguna ocasión anterior, son todo un reto fotográfico, por su tamaño diminuto, por su elevado metabolismo que hacen que no paren quietos ni un segundo y porque les gusta moverse por ramas y horquillas llenas de palitos y claroscuros.























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