La marjal ahora mismo es una superficie seca y
polvorienta donde los tractores se afanan a toda prisa en preparar los
arrozales para la inminente inundación.
Las pocas acuáticas que se mueven por la zona se acantonan
en las acequias que vertebran la marjal a la espera de la llegada del líquido
elemento.
Visitamos la sequia de Rabisanxo y aunque todavía
se notan los efectos de la DANA en forma de suciedad, la vegetación palustre
nueva esta brotado con rapidez y la vida se abre paso nuevamente.
Hemos observado pardillas, azulones, pollas de
agua, fochas y zampullines; aunque lo más destacable ha sido la abundancia de
garzas, con la presencia de garza real, garceta grande, garceta común y algunas
cangrejeras.