viernes, 13 de mayo de 2016

LLEGA EL AGUA A LOS ARROZALES

Tras más de dos meses de absoluta sequedad en los arrozales, ya se están empezando a inundar los campos y a prepararlos para la nueva cosecha.
Aunque la mayoría de campos ya están recibiendo agua, aún quedan algunos totalmente secos, en los cuales se ultiman los preparativos para recibir el agua.
En esta situación la avifauna se muestra escasa y muy dispersa. Las aves que encontramos son las habituales de la marjal en esta época del año: garcetas comunes, bueyeras, gaviotas reidoras y de Audouin,  garzas reales, cangrejeras, chorlitejos chicos, algunos azulones, canasteras, algunos charranes, algún calamón, pollas de agua, pequeños bandos de torcaces, muchas cigüeñuelas, moritos, etc. 
Lo más interesante en cuanto a aves que he encontrado esta mañana ha sido una aguja colinta, un archibebe común y una garceta dimorfa por arrozales cercanos al Tancat de la Ratlla.


El agua empieza a inundar los arrozales


Tractores apurando en los ultimos arrozales secos
Sacos de semillas de la nueva cosecha de arroz
Muchos cumulus de nubes por la mañana
Aguja colipinta cerca de la Ratlla

Gaviota de Audouin buscando cangrejos en arrozales recien inundados



Garceta común

Cigüeñuela
Garza real
  

martes, 10 de mayo de 2016

BUSARDO RATONERO


El busardo ratonero es una rapaz de mediano tamaño, complexión robusta y coloración muy variable, que posee un aspecto bastante rechoncho cuando se la observa posada.
Su plumaje presenta numerosas variaciones individuales, por lo que se pueden observar desde individuos muy claros hasta ejemplares bastante oscuros. No obstante, la coloración más típica del adulto es de un tono marronáceo bastante homogéneo en las regiones dorsales y ligeramente más clara en las ventrales.
Es una rapaz común y bastante extendida por nuestro territorio, donde ocupa casi toda la Península y Canarias. Resulta más frecuente, no obstante, en el cuadrante noroccidental, mientras que escasea hacia el Mediterráneo y en el sureste. 
Bastante poco exigente en lo que respecta al hábitat, a la hora de nidificar precisa, sin embargo, de un mínimo grado de cobertura vegetal. Por tanto, se lo puede encontrar en una gran variedad de hábitats forestales o parcialmente arbolados, desde bosques densos de montaña hasta dehesas, aunque gusta sobre todo de los paisajes abiertos, en mosaico, donde se alternen las áreas desarboladas con sotos, bosquetes y prados. 
Tiene una dieta muy variada y aprovecha cualquier recurso a su alcance. Se alimenta de lombrices, carroña, aves, reptiles, conejos, anfibios y mamíferos pequeños.  
Se observa el paso de individuos de origen nórdico a nuestras latitudes, donde algunos se quedan a pasar el invierno mientras otros cruzan el estrecho entre mediados de septiembre y finales de octubre. En invierno algunos de los residentes se desplazan desde las áreas de montaña a valles y llanuras donde el clima es menos riguroso.