El pato colorado es una de mis anatidas favoritas, y a pesar de que
resulta bastante común en el arco mediterráneo, siempre se me había mostrado
muy esquivo.
Algunas fotos sueltas de aquí y de allá, sobre todo hembras y algún
macho algo lejano era todo mi bagaje hasta ahora, así que cuando esta pareja de
colorados se acercó al hide esta mañana los he afotado a gusto.
Espero que se queden a criar en esta laguna y me obsequien con su
presencia en más ocasiones.
Vamos al hide de Fuentes Claras en la provincia de Teruel en busca de
fotografiar algunas rapaces en paso, sobre todos milanos reales y negros.
Sin embargo, la sesión ha salido relativamente fallida, pues a pesar de
observar algunos laguneros y un milano real en vuelo, los únicos que han bajado
al reclamo de la carne ha sido un nutrido grupo de unos 30-40 buitres leonados
que en apenas un par de minutos han reducido a la nada el menú a base de
carcasas de pollo que habíamos preparado.
Buscábamos sobre todo a milanos y aguiluchos (pálidos o cenizos), pero
no siempre se consigue lo que se busca, y aunque a los buitres leonados los
tenemos muy vistos del hide de Las blancas, esta vez los hemos fotografiado en
un entorno muy diferente al cerro rocoso de los Serranos.
Acompañado a las carroñeras, gran variedad de pajarillos y una torcaz
que vino a darse un refrescón al atardecer.
Esta mañana hemos ido a una pequeña laguna a practicar la fotografía de
vuelos.
Es una disciplina fascinante, pero hasta ahora no la había tenido en
cuenta por considerarla muy difícil, pero creo que ya tengo un equipo
suficiente y con algo de practica podría obtener buenos resultados.
La idea era cebar con pescaditos una laguna con escasa profundidad e
intentar captar las evoluciones aéreas de las aves que vinieran a comérselos.
El cebo funciono y un bando de unos 10-20 fumareles cariblancos acudió
al festín.
Esta primera incursión en esta técnica fotográfica ha sido mejorable,
pero esperanzadora. De las más de 500 fotografías realizadas, apenas se pueden
salvar un puñado, pero no está nada mal, pues los fumareles son aves de vuelo
muy rápido y no lo ponen nada fácil.
La lavandera boyera constituye un caso verdaderamente singular dentro
de los paseriformes europeos. A lo largo y ancho de su amplia área de cría, se
reconocen un gran número de subespecies o razas geográficas, las cuales se
distinguen por la diferente coloración de la cabeza de los machos en la época
nupcial.
En la subespecie italiana (Motacilla flava cinereocapilla) el macho en
plumaje nupcial es muy similar a la subespecie ibérica, con la cabeza gris
pizarra y las plumas auriculares negruzcas; carece de raya superciliar blanca
aunque a veces se le nota una ligera mancha detrás de los ojos; garganta
blanca, pero menos que en iberiae.
Su área de cría se extiende por toda Italia, Cerdeña y Sicilia y zonas
de la Yugoslavia adriática.
Es un ave insectívora, que prefiere los claros cerca
del agua, como los prados húmedos. Anida en arbustos, depositando una puesta de
4-8 huevos moteados.