Estaba rebuscando comida en un arrozal recién inundado y parecía que esta tara tan importante no le suponía mayor problema para sus actividades diarios, pues mostraba buena estabilidad y se movía a saltitos con bastante soltura.
Casualmente me acuerdo que el año pasado fotografié un mirlo que venía asiduamente a un bebedero con una tara exactamente igual y que aparentemente esto tampoco le suponía problemas para su supervivencia.
Mientras tanto sigue la actividad de los arroceros en la marjal, ahora mismo ocupados en plantar las semillas de la próxima cosecha.
En otro arrozal recién inundado un buen número de gigantescas carpas pasaban por ciertas dificultades, pues el agua aún era escasa y sobresalían sus lomos, armando grandes chapoteos al intentar nadar.
La reproducción de las especies también sigue su curso, así esta mañana ya he visto pollitos de polla de agua y de azulón. Además de ser relativamente fácil toparse con nidos de chorlitejos chicos y cigüeñuelas.
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Chorlitejo grande con una pata mutilada |
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Mirlo fotografiado el año pasado con la misma tara |
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Bonita telaraña a primera hora de la mañana |
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Arrocero plantando las semillas de la nueva cosecha |
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Carpas en un arrozal recien inundado |
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Nido de cigüeñuela |
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