Una de mis actividades preferidas es ir a por setas, tanto para fotografiarlas por su gran variedad en formas y colores, como para recolectar las pocas especies comestibles que conocemos.
Aunque nuestra comunidad no es muy idónea para la proliferación de hongos, hay enclaves (sobre todo en el norte) donde si las lluvias caen cuando tocan, siempre es posible pasar una buena jornada micológica.
Así pues, esta mañana hemos ido la familia y unos amigos a una zona del norte de Castellón a buscar setas, y la verdad es que hemos disfrutado de un gran día. Buenísima compañía, buen tiempo (sol, nubes y alguna gota de lluvia) y una buena cosecha de setas. Éramos una cuadrilla de 11 personas y hemos recogido unos 10 kilos de rebollones ( Lactarius deliciosus mayormente y algunos Lactarius sanguifluus) y un puñado de Amanitas caesareas.
El tema de recolectar setas para el consumo tiene su riesgo. Es imprescindible tener conocimientos de la especie que buscamos y saber reconocerla perfectamente y sin ningún tipo de dudas. Aunque hay varias especies comestibles, solo recogeremos las perfectamente identificadas, pues hay gran número de especies toxicas e incluso alguna mortal.
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Con una de las cestas recolectadas |
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La bella Ammanita muscaria, pero OJO, es toxica |
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El buscado rebollón |
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Variedad de formas y color |
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